Aparecer en Google no es cuestión de suerte ni de pagar más. Es un trabajo de meses que empieza por entender qué busca la gente que compra lo que usted vende, y termina en páginas que responden esa búsqueda mejor que las de la competencia.
El primer entregable de cualquier trabajo con nosotros es un análisis con datos reales de su sitio: qué búsquedas ya lo muestran en Google, en qué posición aparece, cuánta gente hace clic y cuánta se va sin entrar. Esa información sale de Search Console y de Analytics, no de estimaciones.
Con eso sobre la mesa, casi siempre aparecen dos cosas: búsquedas donde ya está bien posicionado y no recibe visitas —normalmente por un título mal escrito— y búsquedas con demanda real donde ni siquiera aparece.
El análisis muestra el camino; recorrerlo toma tiempo. El trabajo mensual combina tres cosas, en este orden:
El SEO no da resultados en un mes. Un contenido nuevo tarda entre tres y seis meses en alcanzar su posición, y sigue mejorando después. Quien le prometa primeros lugares en semanas le está vendiendo otra cosa.
Tampoco sirve publicar mucho de golpe y parar. Lo hemos medido en nuestro propio sitio: una tanda grande de artículos hizo subir el posicionamiento durante seis meses, y cuando dejamos de publicar, en cuatro meses se perdió tres cuartas partes de lo ganado. El ritmo sostenido rinde más que las ráfagas.
Y hay búsquedas que no conviene pelear. Si para aparecer por un término hay que competir contra empresas que llevan años invirtiendo ahí, ese dinero rinde más en búsquedas locales o más específicas, donde sí se puede ganar.
No por el tráfico. El tráfico puede subir mientras las ventas bajan, y lo hemos visto. Se mide por lo que le importa a su negocio: contactos recibidos, pedidos, llamadas o ventas con origen en Google. Eso se configura desde el principio para que a los seis meses la respuesta no sea una opinión.
¿En cuánto tiempo veo resultados?
Las mejoras de títulos y
descripciones pueden notarse en semanas. El contenido nuevo tarda de tres a seis meses. Los
cambios estructurales, un poco más.
¿Sirve para mi negocio si es local?
Especialmente. Competir por
búsquedas locales es más barato y convierte mejor que pelear a nivel nacional.
¿Tengo que cambiar mi página web?
No necesariamente. El análisis dice
si conviene arreglar lo que hay o rehacerlo, y muchas veces alcanza con lo primero.
¿Trabajan con sitios que no hicieron ustedes?
Sí, sin problema.
¿Qué pasa si dejo el servicio?
Lo ganado no se pierde de un día para
otro, pero deja de crecer y la competencia va tomando el lugar. Es un trabajo de
mantenimiento, no una obra que se termina.